Muchos me dicen que estoy loco cuando les aseguro que la calidad ya pasó de modas y que es algo que tu cliente ya no pone en primer lugar a la hora de elegir, aunque tal vez diga lo contrario.

Pero puedo demostrártelo de muchas maneras.

Quizás por la sociedad de consumo o tal vez por otro motivo, lo cierto es que las cosas ya no duran como antes.

Si tenes más de treinta años seguramente alguna vez heredaste un buzo, un pantalón o una remera que venía de al menos dos dueños previos. Quizás un primo, luego el primo menor hasta que llego a tus manos. Y podemos sumar al análisis que los niños de mi época eran bastante más salvajes que los de ahora. Un pantalón que sobrevivía a una jornada de parque, fútbol y trepadas a los arboles, debía ser de mucho mejor calidad que el de un niño de hoy en día que pasa más horas jugando on line que fuera de su casa.

Mi abuela tuvo el mismo juego de muebles de dormitorio por más de sesenta años. Más de una vez me conto la historia de cuando lo compraron con mi abuelo días antes de casarse.

Tengo negocio en el rubro mueble y la experiencia me ha demostrado que la mayoría de mis clientes, cambian su juego de dormitorio, comedor o living cada cuatro o cinco años como máximo.

¿El motivo? Renovarse, cambiar, o simple aburrimiento.

Algunos venden el que tienen otros lo regalan, lo cierto es que desean cambiarlo por uno nuevo a pesar que podrían seguir usándolo.

Pero si aun no me crees, dejame preguntarte: ¿Cada cuanto tiempo cambias tu celular?

 Estoy seguro que cada menos de tres años. Y aunque muchos no lo dicen, una vez cada 18 meses. Y no hablo de las personas que se les rompe o dañan, hablo de la gran mayoría que simplemente lo cambia por que quiere.

Para resumir mi idea, creo que he las personas ya no buscan calidad y durabilidad como primer beneficio a la hora de inclinarse por un producto. Ya no desean productos que dure eternamente. Ahora prefieren la novedad, lo diferente, la sensación de lo nuevo.

Y con esto no quiero decir que hagas productos de mala calidad, eso sería pegarte un tiro en el pie antes de comenzar una carrera. Lo que quiero que te lleves de esta “filosofada” o análisis es que ya no es importante poner los cañones publicitarios apuntando a tu calidad. No hará la diferencia en comparación a por ejemplo la novedad.

Proclamarte como el de mejor calidad no hará la diferencia. Lo que si lo hará sera lo novedoso, disruptivo , que otros no tengan, que atraiga y genere sensaciones nuevas. Que resuelva el problema de una nueva forma, que haga vivir nuevas experiencias y que nadie antes se haya atrevido a hacer y comunicar.

Y con esto no pretendo que cambies por completo la linea de tu negocio , sino que por el contrario incorpores un nuevo punto de vista mas acorde o los tiempos que corren y alineado con lo que los clientes buscan.

Te dejo una gran abrazo y espero tus comentarios!

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