Hoy toca ponernos reflexivos y filosóficos.Te invito a pensar un poco sobre el éxito.Tema súper importante en el emprendimiento y porque no en la vida.

Todos tenemos una idea, o concepción personal del éxito. Hay quienes creen que solo alcanzas el éxito cuando sos el mejor de los mejores en el área que te lo propongas, el más rico o más famoso, y hay quienes creen que éxito es prepararte para hacer un huevo frito y que no se rompa la yema.

La medida es muy diferente para cada uno de los casos pero coinciden en algo, ambos ven el resultado final.

Hace unos días paseando por Twitter  me encuentro con una  imagen me pareció maravillosa

Estoy seguro que así se ve el éxito desde adentro. Como un gran tablero, lleno de espacios con cruces (que podes asumir como fallas o aprendizaje y la segunda siempre sera la mejor) y tan solo dos o tres  espacios ganadores. Esta simple imagen me dejo pensando por varios minutos sobre lo acotada que es la visión sobre el éxito. Solo nos quedamos con los últimos cinco segundos del cuento y es obvio que fue mucho más largo que eso. Ningún cuento comienza diciendo  “Y vivieron felices por siempre”. Seguramente  comenzó con dos o tres patadas en el culo y muy posiblemente  después de otras diez es que se comienzan a acomodar las cosas.     

Solemos ver al éxito como la ausencia de errores o tropiezos y la realidad muestra que la mayoría de las veces se alcanza el éxito gracias a haber fallado muchas veces. De hecho y ya que hoy amanecí filosofo, podríamos pensar que el éxito real y puro es seguir buscando la manera de hacerlo bien a pesar de no haberlo logrado por muchos intentos. El éxito en gran medida es tener la cabeza dura como una piedra que dice: “Yo voy a poder” a pesar de los errores y las opiniones de los que van a querer advertirte que vas a fallar nuevamente (Los advertidores son tema para otro artículo)

Y quien soy para hablar de éxito: Tengo que decirte que no estoy hablando desde mi mansión, mientras elijo en cual de mis 12 autos voy a salir hoy. Hay veces parece que para hablar de éxito tenes que ser un mega magnate. Pero bueno… Yo no entro en esa categoría pero  algo que a muchos le falta y voy a presumirlo. Tengo un cuaderno lleno de cruces, minado de cruses.

Cada cruz es una medalla en mi pecho y me gusta llevarlas con gran orgullo.

Me equivoque, falle, me fui a la quiebra dos veces, perdí mi negocio, casa, auto y familia.Pero seguí adelante y hoy sin ponerme colorado puedo decirte que disfruto de mi éxito.

 Vivo muy bien, hago lo que me gusta. Me dedico a mis negocios m  que imagine, diseñe y levante desde cero. Recupere todo lo material que había perdido, soy dueño de mi tiempo, y lo uso como más me gusta sea paseando con mi familia, comiendo con mis amigos, cenado nuevos negocios o escribiendo una filosofada como esta.

Y  como si fuera poco me doy el lujo de contar esta historia y tal vez poder para inspirar a otros a que sigan adelante y no se dejen vencer por los tropiezos momentáneos.

Si eso no es éxito… no sé que es.

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